jueves, 9 de octubre de 2008

MoScA vS. vEnTaNa


- Zzzzzzzzzzzzzzz… ¡paf! Zzzzzzzzzzzz… ¡paf!

Insistente, la mosca chocaba contra el cristal de la ventana una y otra vez.

- Zzzzzzzzzzzzzzz… ¡paf! Zzzzzzzzzzzzzzzzz… ¡paf!

Su vuelo, veloz y poco armonioso, formaba sutiles eses en el aire, a lo largo de las motas de polvo que, iluminadas por los rayos del sol, parecían meteoritos a los que sortear, pequeñas y grises nubes alrededor de las traslúcidas alas. A la derecha, hacia arriba, abajo a la izquierda, cogía carrerilla y... ¡paf!, contra el cristal. Aturdida, sorprendida, desconfiada, miraba a través del cristal sin verlo, volaba alrededor, y con fiereza ¡paf!, otra vez contra el cristal.

El Mundo sentía pena de esa pobre mosca, de su ignorancia, de su soledad. Aislada a una lado de la ventana, obcecada en una salida que no existe, sin poder mirar más alrededor que a esta rígida y sólida frontera entre el ying y el yang, entre el paraíso y el infierno, la frontera del nirvana. La Libertad, oh sí, la Libertad, a todo el Mundo le gustaba hablar de la Libertad.

La mosca, esa mosca que una y otra vez chocaba contra el cristal, esa mosca sin memoria, reiterativa, que se autolesiona y autoengaña, esa mosca ignorante... vaya si sabía cosas. Al menos dos.

Una, que los que estaban al otro lado de la ventana no eran más libres que ella.

Y la otra, que la Cuántica existe, y que si se chocaba un número suficiente de veces contra el cristal, alguna vez conseguiría atravesarlo.

1 comentario:

César dijo...

que bueno, la cuántica. Lidiar con insignifantes motas de polvo y darse contra un cristal, joder yo creo que he sido mosca.