lunes, 19 de noviembre de 2007

No EsTÁ

Todos lo hemos hecho alguna vez, ¿verdad? Acercarnos al espejo lentamente, y ver cómo nuestras lágrimas resbalan por la mejilla. Ver de frente los ojos hinchados y la boca torcida. Observar la pena que nos conmueve desde fuera, casi como masocas, extasiados en nuestra propia tristeza.

Todos hemos sentido esa necesidad de tener algo que contar. Pero no nos damos cuenta de que en realidad lo que verdaderamente queremos es tener alguien a quien contárselo. Ése que nos transmita calor de poro a poro de la piel, alguien que se ahogue en nuestras pequeñas y rácanas lágrimas, que nos susurre desentonadas canciones, que nos mire como si fuéramos lo que ha estado esperando toda su vida.

Puede que tengamos a ese alguien, puede que haya ya una historia, que conozcamos su cara y su pelo, el tacto de sus labios y las arrugas de su rostro. Pero hay momentos en los que te miras al espejo bañada en lágrimas, y él simplemente no está.

También puede que jamás lo hayamos visto, que nos asomemos a la ventana preguntando cuándo aparecerá, que imaginemos pausadamente el momento, la primera frase, el primer beso, el primer sexo y la primera discusión. Nos convertimos entonces en guionistas escogiendo frases y finales felices. Pero aún así te miras al espejo inundada en tu tristeza, y él simplemente no está.

Hoy le necesito. Y no está.

6 comentarios:

Pau dijo...

No se si va de lo mismo, pero yo hace un año me vi reflejado en tus palabras.

Aporreando el teclado me salió esto:

Buscándote


Va una de sinceridad bicarbonatada. De esas que duelen. Será porque son las cinco de la mañana y porque no puedo dormirme, será porque los dioses mueven mis dedos o porque echo de menos tu coño. Será por lo que sea, pero lo importante es que es.

La cara y la cruz se quedan pequeñas.

He conocido a muchas, pero aún no te he conocido a tí, por eso te escribo, con la esperanza de conocerte, de que mis palabras formen tu cuerpo, probablemente menudo. Para que mis frases den forma a tus abrazos y mi sudor aliñe tu espalda. Para que mis dedos recorran tu cara y tus muslos sean siempre mi postre.

Te echo de menos.

Sumo y divido historias pasadas, multiplican los aciertos y dividen los errores, el saldo es positivo, por poco, todo sea dicho, pero positivo en definitiva. Se que no me haces falta y que un día volveré a encontrarte, o que te encontraré por primera vez. Se que puedo ser, y soy. Se cosas que he aprendido del único modo que se aprender, ya sabes.

Dos vueltas en la cama son muchas vueltas.

Millones de polaroids atesoro en el espacio que hay entre mis ojos y mis cojones, millones de polaroids difuminadas que esperan a revelarse en turba.

Las risas tienen otro color.

Hemos conocido decenas de bares, centenas de ciudades, miles de risas, millones de polvos entre sábanas huérfanas de mañana... pero también conocimos una, y sólo una, razón que hizo imposible repetir los bares, las ciudades, las risas y los polvos... es por ello por lo que hoy te escribo, maldita hijadeputa, pese a que no te conozca.

Se que no debo, pero ya no puedo evitarlo.

Tengo tu nombre gravado en mi piel a hierro candente, te imagino pegada a mi en la distancia, aunque tú aún no lo sepas estás ahí, mirando con esos ojos que traspasan mi alma

Me enmaraño en tu pelo.

Mis labios recuerdan el primero beso, pero no se han acostumbrado al último. Es por eso por lo que te busco en callejones pagando a fulanas con palabras falsificadas que imitan billetes de veinte euros.

Guardo tu sabor, y tu olor.

Si nunca hubiera sentido lo que tú me harás sentir no te echaría en falta, al haberlo sentido me veo condenado a un foso lleno de serpientes que se dedican a enrollarse en mis piernas evitando que avance.

Quiero buzear en tu ombligo.

Cuento los segundos que pasan hasta que mu funda en tu pecho de forma que ni el mismísimo Satanás se atreva a insinuarnos que hay otras manzanas, por miedo a llevarse tal ostia que le den vueltas los cuernos durante tres días.

No se pueden regar las flores de madera.

Después de tí la palabra "adios" parecerá una pantomima inventada para la otra gente, para los desgraciados que nunca hayan entendido por qué tus ojos son el mejor de los espejos.

Perseo se ha perdido.

Llegará el día, lo se, que vuelva a ver las risas. Llegará el día, lo se, que pueda moldear mis sueños. Llegará el día, lo se, que destroce el diccionario porque no tendrá palabras que puedan exprsar lo que quiero susurrarte.

Abriéndome el pecho me juego mi suerte.

Cesar dijo...

Joder Pau, se pue decir más claro, pero no más largo, ;)

Anónimo dijo...

Isa records... que ya casi escribes cosas más tristes que yo!! Espero que te pase lo mismo que a mi, y dejes tu tristeza en tus palabras digitales pegadas en algun lugar tan ètereo como falso llamado blog.

A veces... ese alguien esta más cerca de lo que creemos ;)

Anónimo dijo...

Ay anonimo-records.. que maja eres!

Pues no quiero volver yo y encontraros melancolic@s eh?
Y a ver quien me manda fotos jope, que quiero morirme de la envidia de este San Alberto|

Anónimo dijo...

No hay nada mas reconfortante que el reencuentro de dos personas que han sentido la añoranza durante una temporada. Todo sirve para consolarse cuando uno vive en soledad.

Esta semana seré bueno ;)

Martus dijo...

Ya somos dos...